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Cuento de Navidad

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Marisa estaba atacada.   Se multiplicaba en la  cocina, con todos los fuegos encendidos para preparar el caldo, las gambas al ajillo y el cochinillo asándose en el horno.  Menos mal que enseguida llegarán los chicos y me ayudarán,-pensó- o no, nunca se sabe.  Pero no estaba nerviosa solo por eso, les tenía que contar lo de Adolfo, que se lo va a presentar en Navidad y que se va con él a pasar Fin de año fuera… , y no sabe cómo se tomarán la noticia, sobre todo Ana, que era el ojito derecho de su padre. Son las dos de la mañana del día de Navidad.  Con Paula dormida en su asiento en la parte trasera del coche, se abrochan los cinturones.  Conduce Ana, que Jesús ha bebido en la cena más de la cuenta.  -           El asado de tu madre, como siempre, de diez.- Le dice Jesús, con la voz pastosa y los ojos soñolientos. Ana conduce con los brazos en tensión.  Mirando al frente y con los labio...

PERSONAJES

Marisa* Tiene rasgos armónicos.   Los ojos marrones, el pelo a media melena con flequillo a un lado, teñido de rubio con mechas color caramelo. Tiene 67 años. Es española. Tiene un lunar en la mejilla derecha. Siempre sonríe cuando habla. Viste de forma clásica, casi siempre con falda recta, abrigo de paño y pañuelo al cuello, en invierno y blusas de manga corta en verano.   Se maquilla discretamente. Es ama de casa. Tiene una hermana, que vive en el pueblo.   Es viuda.   Tiene dos hijos y una nieta. Sus amigas son Aurora y Maite, sus compañeras de pilates.   No tiene vida sexual desde que enviudó. Su virtud más destacada es la generosidad.   Renunció a una vida profesional por su familia, y siempre está disponible para sus hijos y su nieta.   Sus defecto es su excesivo conformismo. Le sigue gustando Miguel Bosé aunque sea gay. Le gusta comprar en el mercado y cocinar recetas nuevas, ir a la peluquería, pasear, sobre todo en e...

La decisión de Amadeo

EL AUSENTE Por Ana María Matute Por la noche discutieron.   Se acostaron llenos de rencor el uno por el otro.   Era frecuente eso, sobre todo en los últimos tiempos.   Todos sabían en el pueblo –y sobre todo María Laureana, su vecina- que eran un matrimonio mal avenido.   Esto, quizá, la amargaba más. "Quémese la casa y no salga el humo", se decía ella, despierta, vuelta de cara a la pared.   Le daba a el la espalda, deliberada, ostentosamente.   También el cuerpo de él parecía escurrirse como una anguila hacia el borde opuesto de la cama.   " Se caerá al suelo", se dijo, en más de un momento.   Luego, oyó sus ronquidos y su rencor se acentuó.   " Así es.   Un salvaje, un bruto.   No tiene sentimientos."    En cambio ella, despierta.   Despierta y de cara a aquella pared encalada, voluntariamente encerrada. Era desgraciada.   Si: no había por qué negarlo, allí en su intimidad.   Era desgraciada, y ...

Operación Abeja Maya

-Habitación 205- Nos informó Julia, la enfermera de Urgencias.- Positivo en alcohol y cannabis. Sin identificar. Llegó vestida de Abeja Maya, con su peluca rubia, sus medias de rayas…   Nada que no hayamos visto antes, ya sabe. - Suspiró. -Le estamos administrando suero para rehidratarla.   Cuando se despierte la dejaremos en observación y, si todo va bien, le daremos el alta en unas horas.    -Vaya amigas tienes, Paula Cajal –murmuró Julia, mientras aporreaba el teclado para completar los datos del expediente- que te han metido en un Ave con un coma etílico sin dinero ni documentación y con esas pintas.   Si fuera mi hija, esas a la boda no iban.      Mientras nos acompañaba al agente Valenzuela y a mi a la habitación explicó: -La han traído los del SAMUR después de hacerle un lavado de estómago en la ambulancia. Después se despidió, ofreciéndose para lo que hiciera falta.   No era la primera vez que nos ayudaba.   Anoté los dat...

Las lentejas de María

La iglesia del Carmen está a reventar.  En la primera fila, Julia, sus dos hijos y su marido, serios, contenidos, abrumados,  como el propio Manuel.  Todos los bancos llenos.  Los que no caben, de pie en los laterales y en la parte de atrás.  Un murmullo sordo a lo largo de toda la misa. El padre Manuel no da crédito, levanta la vista del Misal, coge el micrófono y se dirige a la parte delantera del altar para empezar la homilía cuando se abre la puerta de la iglesia y entran Fátima, Habiba y Rachid, seguidos por los habituales del comedor social.  Se apiñan un poco más en la parte del fondo.  El padre Manuel sonríe. -            Querida Julia, queridos Pablo, Antonio y Raquel.  Hoy estamos aquí para dar nuestro ultimo adiós a María, una madre y una abuela excepcional, una amiga para todos nosotros, y un pilar de nuestra comunidad.  Personalmente la voy a echar mucho de menos, y como podé...

Resaca

El hombre de la gabardina metió el sobre en el buzón.  Cuando Ava se despertó a la mañana siguiente, el sobre y un telegrama descansaban en la bandeja de plata del desayuno junto al café. Ava se levantó, se puso la bata sobre la piel desnuda, se preparó un whisky con dos aspirinas y se dispuso a leer su correspondencia. El telegrama decía: Vuelo Nueva York Madrid. Llegada 21 julio 20 horas. Deseando verte. F. El sobre contenía varias fotos de ella y el torero en la fiesta flamenca de hacía ¿dos noches? Se le empezaban a mezclar las imágenes de fiestas, tablaos, capeas… La estaban siguiendo, suponía que los esbirros de Frank, -encogió los hombros- si sus salidas eran vox populi … Incluso había una peliculita de esas de propaganda que ponían antes del pase en el cine, con ella y Luis Miguel toreando una vaquilla.  El pesado de su marido iba a venir a tocarle las narices, muerto de celos, baboso perdido. Y Dominguín la acababa de dejar por una actriz italiana… Que se a...

Basado en hechos reales

Basado en hechos reales. Primera persona (Eva) -Eva, ¿una caña?- Me dijo Guaci al acabar la clase.   -Venga, vale.   Contesté.   Me había propuesto irme a casa desde el curso, pero bueno, desde el bar me cogería un taxi.   Al final fuimos unos cuantos al chino de enfrente de la Plaza.   En la puerta, tropezamos con dos tipos que entraban, uno con la cabeza rapada y otro flaquísimo, con las mejillas hundidas y los ojos vidriosos, con cara de fumar algo más que tabaco. -           ¿Sabías que eres muy guapa?- Soltó el de la cabeza rapada. -           Sí, ya lo sabía.- Le contesté, levantando la cabeza. -           Que sepas –siguió con la voz cascada- que tienes posibilidades. Primera persona (José María) Me encontré con Arturo en el centro, y después de tomarnos la metadona, le pregunté: -    ...