La casa del lago
Un niño baja la escalera del patio de la mano de su madre mirando al suelo. No se atreve a mirar a la familia del novio de su madre, Miki, porque sabe que todos están pendientes de ellos y le da vergüenza. Era la primera vez que iba a la casa del lago, de la que tanto le habían hablado, la casa de los padres de Miki, a los que también iba a conocer ese día... Y a los hermanos de Miki, y a sus sobrinos, ¡a todos! La verdad es que se moría de vergüenza... y de curiosidad. Se había imaginado una casa a los pies de un lago como las de las películas de los fines de semana de la tele, con las que su madre se queda dormida en el sofá, en las que se ven paisajes con montañas nevadas al fondo y esquí acuático, pero no. Esta era una urbanización con piscina en un pueblo cerca de Zaragoza, Pinseque. Pero la urbanización se llamaba "El lago" y por eso todos la llamaban "la casa del lago". Mientras se acercaban se concentró en no ponerse colorado, en el ruido de l...