La casa del lago

Un niño baja la escalera del patio de la mano de su madre mirando al suelo.

No se atreve a mirar a la familia del novio de su madre, Miki,  porque sabía que todos estaban pendientes de ellos y le da vergüenza. 

Era la primera vez que iba a la casa del lago, de la que tanto le habían hablado, la casa de los padres  de Miki, a los que también iba a conocer ese día...

Y a los hermanos de Miki, y a sus sobrinos, ¡a todos!  La verdad es que se moría de vergüenza... y de curiosidad. 

Se había imaginado una casa a los pies de un lago como las de las películas de los fines de semana de la tele, con montañas nevadas al fondo y esquí acuatico, pero no.

Era una urbanización con piscina en un pueblo cerca de Zaragoza, Pinseque. Pero la urbanización se llamaba "El lago" y por eso todos la llamaban "la casa del lago".  Mientras se acercaban se concentró en no ponerse colorado, en el ruido de la grava bajo sus pies y en los zapatos y piernas que veía... no se atrevía a mirarlos a la cara.

Entonces una señora muy risueña se le acercó:

- ¡Pero qué alto estás! ¡Y qué guapo eres! -y lo apretujó contra su pecho, lo besó en las mejillas muchas veces y luego le revolvió el pelo.   

Luego lo cogió de la mano y estiró de él hasta que se tuvo que soltar de la mano de su madre, que sonreía asintiendo.

- Ven, que te voy a presentar a todos.

Y le fue presentando uno a uno a todos los niños y los mayores, en pantalón corto y chanclas, que sonreían al verle y le daban besos o abrazos tímidos y se reían cuando su abuela los nombraba por su nombre o su apodo...

- Pero, Alejandro, bueno, ¿cómo te gusta que te llamen? ¿Alex o Alejandro? 

- Alex- contestó el niño.

- Vale, pues Alex, ¿pero es que no te has traido el bañador? porque a ver si vas a tener que bañarte vestido...

Pasaron unas cuantas semanas y Alex no podía resolver una duda... ¿cómo se llamaría la madre de Miki?  Porque los mayores la llamabaan mamá o abueli, los niños abu, y Miguel, cariño... pero nadie decía su nombre.

- Miki, ¿te puedo hacer una pregunta?, se atrevió una noche, mientras cenaban.

- Claro,- contestó.

- Tu madre, ¿cómo se llama? 

- ¿Cómo que como se llama?  

- Sí, porque todos la llamaís mamá o abueli... y no sé como llamarla.

-¡Ah!-contestó Miki sonriendo- se llama Maria Jesús, pero le gusta que la llamen Marije, y le va a encantar que la llames abueli.- Le dijo guiñandole un ojo.

Jo, ¡cómo le gustaba esa familia!

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tormenta infinita

AMIGAS

El naufragio