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En los márgenes

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 La chica hacía anotaciones en los márgenes de los folios de sus apuntes con bolis de colores.   Subrayaba con rotuladores de colores también, y a veces una linea más fina de otro color subrayaba debajo del anterior, de forma que cada folio era un maremagnum de líneas, banderitas, dibujitos; quedaba muy bonito. Debía de estudiar Derecho u oposiciones, por lo que él había podido leer.   El chico  la observaba desde el sitio de enfrente de la biblioteca.  No habían hablado nunca, pero los dos  iban todos los días por la mañana.   No entendía como se podía acordar de lo que pusiera en aquellos folios... con tanto colorín. Él estudiaba Ingeniería, y precisamente, las asignaturas de memorizar le daban urticaria.  Calidad, Prevención, ufff... Era feliz con un problema para resolver o un cálculo. Eso exigía poner a prueba sus capacidades,  y no hacía falta más que un lápiz, una hoja de papel (o varias) y una calculadora, pero el resultado ...

TIEMPO Y ARENA

  PODRÍA HABER ESTADO JUNTO A SU PADRE,… pero no estuvo.   Todos le habían dejado solo.   Fue más fácil ignorar las señales de alarma, las llamadas sin contestar, la falta de noticias, el comportamiento errático, la incoherencia de los mensajes… Pero dolía, dolía en el centro del pecho, donde crecía una angustia indescriptible por no saber ni donde ni como estaba, si comía bien, si tenía dinero, si le habían vuelto a cortar la luz o el teléfono… si… Y no podía decir nada, porque todos habían hecho un cortafuegos, para protegerse, porque ya no era su padre, ni su marido, ni su hermano, era alguien desconocido, que no se dejaba ayudar, que andaba descalzo por una playa de arena abrasadora sin que le quemaran los pies, y que ya no recordaba sus nombres, ni el camino de vuelta. Solo conservaba su afán por el trabajo, por mantenerse ocupado, y su ambición, un golpe de suerte, recuperar lo apostado y perdido, haciendo girar la ruleta cada vez más rápido, … por eso se apar...

La casa del lago

Un niño baja la escalera del patio de la mano de su madre mirando al suelo. No se atreve a mirar a la familia del novio de su madre, Miki,  porque sabe que todos están pendientes de ellos y le da vergüenza.  Era la primera vez que iba a la casa del lago, de la que tanto le habían hablado, la casa de los padres  de Miki, a los que también iba a conocer ese día... Y a los hermanos de Miki, y a sus sobrinos, ¡a todos!  La verdad es que se moría de vergüenza... y de curiosidad.  Se había imaginado una casa a los pies de un lago como las de las películas de los fines de semana de la tele, con las que su madre se queda dormida en el sofá, en las que se ven paisajes con montañas nevadas al fondo y esquí acuático, pero no. Esta era una urbanización con piscina en un pueblo cerca de Zaragoza, Pinseque. Pero la urbanización se llamaba "El lago" y por eso todos la llamaban "la casa del lago".  Mientras se acercaban se concentró en no ponerse colorado, en el ruido de l...